Masaje erótico, zonas erógenas sensitivas.
La finalidad básica del masaje erótico es la estimulación sexual; pero no es sólo un preámbulo, el masaje erótico constituye un disfrute para los dos miembros de la pareja, tanto para el que da como para el que recibe el masaje. Es una forma de conocer el cuerpo de nuestra pareja, sus zonas más sensibles y también sus gustos; es en definitiva, una manera muy reconfortante de dar placer y entregarte por completo a tu pareja.
Las zonas más erógenas, es decir, más sensibles a la estimulación sexual son las siguientes.
- Los pies.
- Los tobillos.
- La ingle, que es especialmente sensible.
- Los glúteos.
- La espalda.
- Debajo del ombligo.
- Las manos.
- El cuello.
- Los hombros.
- El cuero cabelludo.
- La frente.
- Los labios.
- Las orejas.
- Los genitales.
Estas zonas deben acariciarse y masajearse con roces y fricciones siguiendo cierto orden, no intentando abarcar todo de golpe. Se recomienda empezar de los pies hacia la cabeza y dejar la zona genital para el final.
Hacer un masaje en los genitales no conlleva necesariamente a la masturbación, aunque en muchos casos puede ir asociado.
No olvide que el masaje erótico puede llegar a ser muy especial y gratificante para los dos miembros de la pareja. Es un acto muy sensual que puede llegar a ser una bonita demostración de amor.


